24 de enero de 2017

Catarata de Huanano - El primer trekking de Camila


Aún recuerdo la primera vez que fuimos a Machu Picchu, yo tenía 8 años y mi hermana 6. Por aquellos días, no existían tantas restricciones de seguridad como las de ahora, tampoco había que separar cupo para subir al Huayna Picchu. Fue en esas circunstancias en que, luego de recorrer cada rincón de la ciudadela, mi papá nos llevó a la caseta para registrarnos y subir esa montaña que caracteriza al complejo. Y así fue que, después de subir entre barro, piedras, muchos helechos y musgos, y ayudándonos de gruesas cuerdas llegamos a la cima coronada de andenes e inmensas rocas. Fue una experiencia única e inolvidable.

Y qué tiene que ver todo eso con el destino de hoy, pues que a Camila, mi hija de 5 años, le había llegado la hora de hacer su primer trekking. Quizá no fue un camino tan escarpado como el que me tocó subir; pero mi flacucha subió sin cansarse ni protestar y siempre con una sonrisa; y eso me llenó de orgullo, así fue como debió sentirse mi papá cuando llegamos a la cima del Huayna Picchu.

Allí casuales, subiendo al Huayna Picchu en 1988.

En la cima del Huayna Picchu.


Todo empezó un fin de semana cualquiera de noviembre, uno de esos en los que te levantas tarde; pero con ganas de hacer algo. Sin embargo la pereza era más fuerte y para tratar de vencerla nos pusimos en contacto con unos amigos para ver si tenían planes o si se les ocurría algo. De esa conversación, salió ir a San Jerónimo de Surco.

San Jerónimo de Surco es un pueblo con agradable clima, a unos 2,000 metros de altura y a poco más de 30 km de Chosica. Para llegar a él hay dos ingresos, uno está exactamente en el km 66 de la carretera Central  justo antes de cruzar el puente Surco; el otro a 750 metros más allá cruzando el puente. 

Como leen, no está tan lejos ni es difícil llegar; por lo que es una buena alternativa para salir de la ciudad un día cualquiera. Y si se preguntan ¿qué es lo que podrían hacer en este pueblo? pues les cuento que su principal atractivo son un par de caídas de agua a las que se llega caminando; así que si estás en Lima y te provoca andar por ahí en medio de la naturaleza aquí tienes una alternativa para hacer trekking con la familia o con los amigos. Y así fue como ese fin de semana cualquiera nos fuimos para allá a conocer la catarata de Huanano.

A San Jerónimo llegamos como a las 2 de la tarde, el pueblo se veía festivo con gente alegre yendo y viniendo. En una explanada frente a la iglesia había una feria de comidas. Nosotros habíamos llevado nuestro propio almuerzo, esos que se preparan a la volada cuando tienes que salir rápido: arroz con atún. El sol calentaba y buscamos un lugar con sombra para poder comer. Encontramos el lugar perfecto a un costado de la iglesia, entre ésta y la plaza, allí nos estacionamos y sacamos nuestro delicioso banquete.

Nuestro grupo era de lo más variopinto, y permítanme describirlo para dejar claro que no hay excusa para no ir a caminar por este sendero. Éramos 11: Camila, Yesy y yo por un lado; por el otro estaban nuestros amigos con sus tres hijos de 16, 10 y 5 años; y por último 3 amigos solteros, dos de ellas "llenitas de puro amor" y el enamorado de una de ellas.

Después de comer nos entró la duda de si sería sensato caminar hasta la catarata. Ninguno conocía, ninguno sabía cuánto tiempo nos tomaría, el sol calentaba, ya se hacía tarde y, claro, debíamos pensar en los niños pequeños que podrían cansarse; pero vamos, todo eso no eran más que excusas de perezosos. Se me vino a la mente mi ascenso al Hayna Picchu y no recordaba para nada haberme cansado, lo que sí recuerdo clarito es que esa fue toda una aventura y por supuesto la satisfacción de haber llegado hasta la misma punta como ningún otro niño antes en el planeta ─no creo que sea así, pero eso me gusta pensar─. Bueno lograr algo así a esa edad hace que uno se siente invencible y quiero que Camila guarde recuerdos así en su memoria.

Así que dejando la pereza atrás nos levantamos y salimos a conquistar esta ruta de un par de kilómetros, con un ascenso no tan pronunciado y que a pesar de estar con un par de niños de 5 años lo hicimos en media hora; tal y como dijo la señora que nos cobró los dos soles, por persona, para entrar al lugar.

Y bueno, ya van muchas palabras y ninguna foto, por lo que paso a mostrar algunas imágenes que nos dejó la ruta hacia la catarata de Huanano.

Saliendo del pueblo. En nuestra sierra a las paredes de las casas no suelen estar pintadas y eso contrastan con puertas y ventanas que casi siempre tienen colores vivos.

Alguna vez fueron coloridas flores.

Deliciosa granada a un costado del camino, lástima que estaba verde.

Los dos soles que se pagan no son por nada.

Sirven para el mantenimiento del camino. Éste está en muy buen estado y totalmente señalizado, imposible perderse o sufrir algún percanse.

Tierna mirada de este perrito que me observaba a través de la cerca. Eso pensé hasta que me acerqué un poco más y empezó a ladrarme como endemoniado.

Un poco de color con estas flores.


 
Tunas floreciendo.

Allí están mis dos flacas tomando un descanso.

Ni el calor ni la subida son un contratiempo para Camila. Ella empezó a viajar con nosotros desde los 2 meses de nacida, ya está acostumbrada a ir por ahí y por allá; pero ésta fue su primera prueba de resistencia física.

Siga Ud.

Cuando estén en este punto han de saber que ya falta poco para llegar.

Y al fin en la catarata. Fuimos justo para el final de la época seca, había poca agua. En tiempo de lluvia esto debe ser impresionante.

Al fin un buen descanso.
 
A jugar con el agua fría. Nada mejor que eso.

Casi nunca salgo en las fotos. Aproveché el pánico y me saqué ésta.

Catarata de Huanano. Es más grande de lo que parece, debe tener unos 30 metros de altura.

Lindas ellas.



Encontré esta colorida araña antes de irnos.


Tara.


Las semillas de este árbol parecían algodón.


La última flor de esa rama.


Ese día la pasamos genial y el lugar está tan cerca que no fue necesario madrugar, fue un paseo de medio día que salió así como así para escapar de la pereza. Además la caminata no es tan exigente por lo que puede participar toda la familia desde el más peque hasta el abuelito.

La otra catarata que nos ofrece San Jerónimo de Surco es Palacala y si quieren llegar a ella es necesario ir temprano pues es un ascenso de 9 km. Nosotros la dejaremos para otra ocasión, cuando Camila esté más grande y pueda recorrer esa distancia sin problemas.


Más fotos de esta corta aventura en este álbum de Facebook.

8 comentarios:

  1. Que lindo que lleves a tu hija a caminar desde tan niña, y de paso a tus amigos y sus hijos. Huanano perfecto para quienes quieren comenzar a hacer caminatas. Lindo post.

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    1. Gracias. Mi enana viaja con nosotros desde los 2 meses de nacida, tengo que inculcarle el gusto por salir y conocer el mundo antes que la tecnología me gane la batalla.

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  2. Que agradable historia, no hay nada mejor que tener este tipo de experiencias con la fmailia

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  3. Hola, felicidades muy buen post, y para variar, las consultas respectivas de los que te seguimos... fuiste el suzuki? o en tu camioneta? un auto la hace? y lo mas importante, hay un lugar donde dejar el auto?

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    1. Hola, gracias por tus palabras. Claro que cualquier auto llega, el lugar está en plena carretera central, antes de Matucana. Sí hay lugar donde estacionar y es completamente seguro, podrás ir tranquilo a la catarata.

      En esta ocasión no fui en mi suzukito, use el carro de mi mamá 😀, llegué sin inconvenientes, cualquier auto llega.

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  4. Que hermoso cuando los padres enseñan a sus hijos desde pequeños a querer y aprender de la naturaleza, en este caso también con la historia, felicitaciones!

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